Me presento: soy Diego. Amigo y, cada vez más, compañero de viajes de David. Me animo a participar en este blog como colaborador con un par de entradas de un viaje muy particular que hice hace un tiempo con dos buenos amigos. Nos decidimos a aprovechar las vacaciones de Navidad para hacer unas etapas del Camino de Santiago.
Menuda idea. ¿Verdad? En época de encuentros y comilonas familiares, chimenea y una buena manta; decidimos echarnos al Camino. Los tres ya teníamos un mínimo de experiencia y ganas de repetir. Una noche, con una cerveza de la mano y otro par de ellas en el cuerpo, nos propusimos el reto. Decisión que, seguramente, no hubiéramos tomado en otras circunstancias. Pero bueno, seguimos adelante.
El Camino de Santiago tiene distintas rutas que discurren de forma independiente para terminar convergiendo en Santiago de Compostela. Optamos por el Camino Sanabrés, que pasa por Laza, de donde es parte de la familia de Alberto.

El plan era el siguiente: Alberto y yo saldríamos de Valladolid a Puebla en tren al terminar la comida de Navidad, a 25 de diciembre. Nos encontraríamos con Arturo el día 27 en una etapa intermedia. Y llegaríamos el día 30 a Ourense los tres juntos para en tren a Valladolid y llegar a la cena de Nochevieja. Perfecto. Compaginamos el viaje con todas las reuniones familiares.

La red de albergues municipales del Camino de Santiago es lo suficientemente extensa para proveer a los peregrinos de cama a un precio asequible en cada fin de etapa. Los precios varían pero en general rondan los 5 euros por noche. En épocas de gran afluencia uno debe llegar a una hora prudente a estos albergues para asegurarse un sitio. En nuestro caso la preocupación era que este servicio siguiese activo al ser temporada de afluencia mínima. Su disponibilidad puede consultarse aquí. Además, existen numerosos albergues privados donde poder alojarse por un precio más elevado (aunque con más comodidades).
A la hora de plantear y hacer un tramo del Camino en invierno hay que tener en cuenta lo siguiente: amanece más tarde y anochece antes. Es conveniente hacer las etapas de día, ya que el tiempo que tenemos para hacerlas es menor que en verano. Hay que atenerse a un ritmo más riguroso para llegar a una hora prudente al final de cada etapa y evitarse tramos de noche. La temperatura es menor, hará falta un mínimo de ropa de abrigo o sencillamente más capas de ropa que en verano y el peso a transportar será mayor.
Esto no será novedad para muchos. Lo mejor es vestirse con muchas capas de ropa en vez de llevar una gran prenda de abrigo. Permite ir librándose de ellas a medida que el cuerpo entra en calor y sube la temperatura a lo largo de la etapa, o añadir capas progresivamente cuando la temperatura desciende al caer la noche.
Con este equipo marché yo: mochila de 40 L, saco de dormir (para temperaturas entre 7 y 11ºC), 3 camisetas (mangas larga y corta), 1 sudadera, 1 pantalón, ropa interior para cada día, botas de trekking, guantes, gorro, buff, cortavientos, neceser, botiquín (analgésicos, esparadrapo, tiritas y apósitos para ampollas), toalla de microfibra, chanclas, un impermeable (grande, para cubrir la mochila también), linterna frontal, navaja, algo de comida (embutido y frutos secos), agua y cámara de fotos.

Recomendaciones a la hora de enfrentarse al Camino
- Hacer estiramientos al terminar cada etapa o si se va a hacer una parada de larga duración, no apetece nada, pero los músculos se resentirán mucho menos y se evitan posibles lesiones.
- Bastones, se descarga las piernas de parte del esfuerzo de la marcha además de ayudar en zonas en que el camino es muy agreste. Puede que no parezcan de mucha ayuda al principio, o que sean un engorro para llevar en la mochila; pero terminan siendo de gran utilidad.
- Tapones para los oídos, quizá no precisamente en invierno, pero los albergues son sitios en lo que convive mucha gente. Las noches pueden ser más ruidosas de lo esperado y es muy importante dormir bien antes de cada etapa.
- Llevar lo imprescindible, se calcula que no se debe cargar con más del 10% del peso de uno mismo. El exceso de equipaje se traduce en agotamiento innecesario y sobreesfuerzo para músculos y articulaciones.
Hechas las presentaciones, explicado el plan y habiendo dado unas recomendaciones. ¡A caminar!

Nos vemos en la próxima entrada sobre el Camino Sanabrés.
¡ Un saludo viajeros !
Diego Sierra López
1 Comment
Francisco Javier Sierra Vidal
Posted at 09:46h, 03 mayoUn reportaje muy interesante y conciso, dan ganas de lanzarse al Camino ahora mismo.